CALIENTE VERANO ELECTORAL (cronica de viaje, parte III) Napoleòn Becerra
Un ligero velo de sudor envolvía mi rostro cuando a las 9 a.m. me desperté con unas tremendas ganas de ir a la playa, antes tendría que pasar por la cevicheria de siempre, a degustar un fabuloso ceviche de conchas negras, plato muy popular por estos lares, que de paso me arreglaría el ligero malestar que sentía a causa del emotivo y sincero recibimiento que me hicieron mis familiares, la noche anterior, demás esta decir, que aparte de la excelente cocina de mi madre, se vaciaron por allí, un par de wyscachos y
algunas cervezas que por aquí nunca faltan.
Camino hacia Las Rocas, playa de mi preferencia en el litoral Lambayecano, pensaba a lo conversado la noche anterior; a parte de tener los familiares bien de salud y todos con ocupación; la manera como los compañeros de la base del partido de mi padre lo habían propuesto como candidato al parlamento peruano en las elecciones internas de su partido, aquel que con tanto esfuerzo estaba construyendo y que actualmente gobierna exitosamente la Región Lambayeque, y sobre todo como siendo gente muy
humilde y muchos sin trabajo, habían juntado sol a sol para pagar los 250 soles que costaba la inscripción de su candidatura; sinceramente me conmovieron.
Mi padre me contó que le sucedió lo mismo, ya que el no quería ser candidato, pues con la “democracia” que tenemos, afrontar una campaña electoral y con un partido en construcción era económicamente imposible, pero como experimentado dirigente político – sindical y con la limpia trayectoria que a través de estos años de interminables luchas populares se había mantenido honorable y transparente, y sobre todo pensando a que si este país no es gobernado por gente honesta y capaz, nunca progresará, y que es urgente la necesidad de comprometerse en primera persona, para que el sueño de tener un país con justicia social sea una hermosa realidad; aceptó la candidatura; hecho con el que me encontraba totalmente de acuerdo.
El océano en su majestuosa inmensidad estaba de maravilla, el sol en su típico esplendor tropical, como hace millones de años, empezaba a calentar tímidamente la arena, y como fuimos unos de los primeros en llegar, solo encontramos los pescadores que en sus milenarias embarcaciones Mochicas, construidas solamente con paja, que aquí llaman “caballitos de totora”, se disponían con mucha calma a ingresar al mar para realizar su cotidiana faena de pesca, los saludamos cortésmente para preguntarles como iba la cosa, nos dijeron que bien, que este año la pesca era buena y confirmaron la leve intuición que tuve al llegar; este año el verano estaba “chévere”; no dejaron de recordarnos que al caer el sol regresarían y que nos harían muy buen precio por los productos pescados. Alucinando un buen “chupe” de cabrilla, chula, chita, tramboyo (peces muy cotizados aquí) o langosta, me decidí a escoger una de las mesas con sombrillas que los vendedores de bebidas habían dispuesto a la orilla del mar con el objetivo de hacer mas placenteras estas ya hermosas playas peruanas.
El día pasaba tranquilamente, si no era por las graciosas chiclayanitas que de vez en cuando pasaban a nuestro lado, note que estaban cada vez mas atentas a la “línea”, será porque ahora, con la televisión por cable y el Internet estaban obligadas a seguir ciertos cánones de belleza que seguramente no me daban fastidio alguno; a diferencia de ellas, mis paisanos si que dejaban mucho que desear, cada vez que llegaba una cuatro por
cuatro japonesa, de esas que aquí se lo pueden permitir los mas pudientes o los narcotraficantes, bajaban ciertos vientres cerveceros dignos de pertenecer mas a la familia de los paquidermos que a la de los seres humanos; observándolos encontraba el porquè después de los alemanes, los peruanos tenemos el consumo per- càpita mas alto del mundo en cuanto a cerveza se refiere.
Cuando el sol descendía lentamente sobre el Pacífico, haciéndome recordar los fabulosos e innumerables veranos que pase en estas playas, un tropel de sentimientos invadía mi corazón; cuantos amores sinceros, cuantos sentimientos traicionados, cuantas
amistades fugaces, cuantas promesas de luchar por nobles ideales, cuantos proyectos existenciales,…….. cuantos ebrios atardeceres de felicidad, cuanto de mi alma se quedaba aquí cada vez que el mar acunaba cotidianamente el sol.
El potente silbido de Julio, que llamaba al proveedor de cervezas por el último par de la tarde, hizo que ponga mi atención sobre el horizonte marino. El espectáculo era simplemente maravilloso; medio sol era ya dentro del mar, cuando los pescadores que en sus ancestrales “monopostos” Mochicas habían hecho su ingreso en la mañana; ágilmente, cual fantasmas que se mueven en la penumbra del atardecer, salían cabalgando briosamente las olas del mar, teniendo como fantástico fondo el enorme astro rey, que navegaba sobre un ligeramente agitado manto de agua plateada. Imaginando la llegada del mítico Naylamp, el fundador del Imperio Mochica, la civilización pre- inca que floreció en estas tierras en momentos que se pierden en la noche de los tiempos, me resistía a pensar que el surf lo habían inventado en Hawai……..vamos! –dijo mi hermano- es hora de regresar.
Sintonizando la radio, de retorno a casa, tuvimos solamente 11 km. de publicidad electoral, teníamos una rosa de candidatos alucinante; dos parlamentarios que “conchudamente” postulaban a la reelección, pues en el periodo que deberían legislar simplemente no hicieron nada, el primero es del APRA (partido del “inolvidable” Alan García); el otro del partido de los ricos (Lourdes Flores), dijo que no iba a las barriadas periféricas de la ciudad porque allí había solo tierra y caca, si! así como lo leen: tierra y caca; había otro que estaba a punto de ser sentenciado por delincuente, este, postulaba junto con un ex-ministro del extraditable A. Fujimori por el partido del mismo; uno que
vivía en California pero que según el, vino para solucionar el problema de los azucareros; en la lista del partido de Humala, para designar los candidatos se agarraron a puño limpio, el que ocupo el primer puesto es un “exitoso” empresario que hace 20 anos que no vive en la región; uno que era médico y se hacia llamar el ángel de los pobres!; otro era el abogado de los pobres!; un par de periodistas mercenarios, que toda la vida se han hecho pagar para apoyar causas injustas, convirtiendo su profesión en el mas vil de los oficios; amén de los candidatos que apenas seis meses antes militaban en partidos diferentes de los que ahora postulaban; y sobre todo aquellos que en las entrevistas no sabían ni decir su nombre!. Y todos, todos, iniciaron una campaña electoral millonaria, con que objetivo?...... servir al pueblo o servirse de el?.... pura mierda!... pensé, pobre nuestra región, que pena por nuestro país, y seguramente, estos iban a ser lo elegidos.
Esto, hizo que mi convicción de participar, para tratar de darle dignidad a esta campaña electoral, sea mas fuerte todavía, entrando de lleno en este caliente, muy caliente verano electoral.
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En un "discurso a la nación", el candidato Ollanta Humala citó los versos de Palabra de guerrillero, de Javier Heraud. Qué raro. Heraud era comunista. Humala fue entrenado para eliminar comunistas.
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Yma Súmac: peruana y universal




buena,la haces bien como escritor, creo q sera una de tus pasiones en el futuro.
— eemonzon 29 abril 2006, 10:11 #
que dias aquellos!!pronto volverán… pronto!....
— julio 29 abril 2006, 17:59 #