Miriam Makeba, Mamá África
Tocadisco
Mamá África. Era una de las voces más estremecedoras y bellas del continente negro y, además, una de las más grandes luchadoras por la libertad. Murió cantando.
Por Ángel Páez.

El régimen racista de Sudáfrica temblaba hasta la médula cuando Miriam Makeba cantaba. Sus temas no eran, sin embargo, panfletarios. “Yo no soy una cantante política”, solía aclarar: “Yo canto de las cosas que nos hieren”. Sus canciones eran historias de amor y lucha, himnos y fábulas populares. Sus interpretaciones enervaban a su pueblo y a todo el continente negro, que era su verdadero pueblo. Por eso la llamaban Mamá África. No era un nombre artístico para vender más discos sino que se lo había puesto la gente que la amaba porque su canto era el triunfo de la libertad.
Y cantaba: “Tengo una curiosidad/ Ahora que quiero enseñarle a mi familia/ A este bebé que llevo entre mis brazos/ Me dicen que no puedo cruzar el río/ ¿Por qué? ¿Por qué no puedo cruzar el río? ¿Por qué?”. Cantando, seguramente como deseaba, la sorprendió la muerte, el domingo nueve de noviembre. Sufrió un ataque al corazón al terminar su participación en un concierto en la localidad italiana de Castel Volturno, uno de los centros de operaciones de la temible camorra napolitana. Cantó para reclamar por el asesinato en esa ciudad de seis inmigrantes africanos a manos del crimen organizado. Y cantó en solidaridad con el escritor Roberto Saviano, amenazado de muerte por la mafia impune. Hasta el último aliento combatió la injusticia.
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PODER NEGRO. Arriba, Miriam Makeba en sus primeros años de éxito junto a ‘Pata Pata’ (1967), su álbum más popular. Abajo, cuando retornó a Sudáfrica, a pedido de Nelson Mandela.
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Nacida en el sureste de Johannesburgo, el cuatro de marzo de 1932, era la hija de una sangoma, una prominente curandera de la tribu Xhosa, que fue enviada a prisión y allí tuvo que criar durante medio año a su recién nacida Miriam. La muerte de su padre, cuando contaba con cinco años de edad, la obligó a abandonar la escuela y a trabajar cuidando los niños de las familias blancas. Fanática de la popular cantante DollyRathebe, y de las divas Billy Holiday y Ella Fitzgerald, a los 21 años se sumó al grupo Manhattan Brothers, que fusionaba el jazz y el blues con la música popular sudafricana. Alcanzó la fama, al punto que el líder Nelson Mandela, antes de sufrir la prolongada prisión, reclamó conocerla y lo consiguió. En 1959, cantó en Venecia en un festival contra el apartheid y ese mismo año, en Londres, al actor y crooner Harry Belafonte, quien le abrió las puertas de los Estados Unidos presentándola en sus conciertos y en su programa de televisión. De hecho, al año siguiento apareció su debut en el mercado anglosajón, Miriam Makeba (1960). Cuando lió maletas para retornar a su tierra, se enteró de que el régimen racista le había anulado el pasaporte, convirtiéndola en apátrida.
No solo hizo carrera en territorio norteamericano —llegó a sonar en el planeta entero un tema inspirado en baile de su pueblo, “Pata Pata”, en 1967–, sino que se vinculó con Martin Luther King y la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos. Pero, además, se casó con el dirigente radical de los Panteras Negras, Stokely Carmichael, lo que disgustó a su disquera que optó por rescindir el contrato con ella. Carmichael era su segundo marido. El anterior había sido el trompetista, compositor y cantante Hugh Masekela. Con Carmichael se fue a vivir a Guinea, pero el matrimonio no duró demasiado. Empero, ella continuó siendo una activista contra el apartheid. Treinta años después del exilio, y cuando Mandela había sido libertado, el líder la convocó para que retornara a su tierra.
Le decían Mamá África y usaba el título artístico de Miriam Makeba, pero su verdadero nombre era Zenzile Makeba Qgwashu Nguvama Yiketheli Nxgowa Bantana Balomzi Xa Ufun Ubajabulisa Ubaphekeli Mbiza Yotshwala Sithi Xa Saku Qgiba Ukutja Sithathe Izitsha Sizi Khabe Singama Lawu Singama Qgwashu Nqamla Nqgithi. Así era la tradición de su pueblo. Cada nombre es una personalidad y una historia y los llevaba con orgullo. Y sobre su tumba se escribirá: África libre.
La Republica
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