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Red de Cultura Popular Andina y Latinoamericana de TAKILLAKTA

La venganza del cóndor contra Paul Simon, despues de 37 años

· 5 diciembre 2007, 18:03 por Chino Becerra en ,

Fuera de nota.

Ángel Páez.

Nunca es tarde. Treinta y siete años después que Paul Simon grabara con Art Garfunkel su versión en inglés de “El cóndor pasa” con el título de “If I could”, en un verdadero acto de justicia poética un músico cusqueño, Delfín Garay Sosa, ha registrado en quechua una de las más bellas canciones de Simon, “Duncan”, rebautizada con el nombre de “Chascañahuychay”. Mucha agua tormentosa ha pasado bajo el puente antes que Delfín Garay decidiera reinterpretar “Duncan” en el antigua lengua de los peruanos.

En 1965, Simon conoció al grupo folclórico peruano Los Incas en el mismo escenario en el que actuaba, el Theatre del L’Est Parisienne, de la capital francesa. Desde entonces Simon tuvo un largo periodo de enamoramiento con la música andina y llegó a convertirse en mentor de la agrupación cusqueña que luego se haría llamar Urubamba. De hecho, en los créditos de “If I could”, que apareció por primera vez en el álbum de Simon & Gurfunkel, Bridge Over Troubled Water (1970), el nombre de Los Incas está consignado.

Para su segundo álbum en solitario, Paul Simon (1972), el cantautor norteamericano contrató al mismo grupo, que ya se llamaba Urubamba. Son ellos los que, con sus quenas, charangos y zampoñas, interpretan “Duncan”. El corte tuvo tremendo impacto, al punto que Simon invitó a los peruanos a participar en una presentación en directo de “If I could” y “Duncan”. Las versiones aparecen en Paul Simon in Concert: Live Rhymin’, que se publicó en febrero de 1974.

“Chascañahuychay”, el cover en quechua de “Duncan” de Delfín Garay Sosa y su banda Waykis, desempolva esa parte de la historia del rock nacional cantado en quechua o que fusiona la tradición musical andina y que se remonta a El Polen de los años 60, que atraviesa los 70 y 80 con los Killa Mayu, El Trébol y Pipo Ávalos, y continúa hasta los años 90 con Uchpa. Solo que ahora Garay propone la incorporación de electrónica, reggae, funk, rumba, vals y ritmos afroperuanos. Todo eso y más entra en Con-Fusión, el nuevo disco de Garay y compañía. No obstante la intención, el resultado es desigual. Hay un tufo nacionalista y cusqueñista innecesario, un ripio empalagoso que recarga y fastidia. Garay debió continuar el experimento de “Chascañahuychay” con sus propios temas, en lugar de versionar temas para divertir a los gringos y los bricheros. Solo así completará la verdadera venganza del cóndor.
La Republica

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