Contenido Navegación Busqueda

Pase a la ventanilla izquierda- Mirko Lauer

· 15 octubre, 11:00 por Chino B.

La aparición de unos pocos profesionales de izquierda en el gabinete de Yehude Simón ha escamado a algunos sectores. Desde varios puntos de vista, el recelo es injustificado, y olvidadizo. Personas de esas posiciones vienen ocupando cargos de carteras ministeriales para abajo desde el gobierno de Valentín Paniagua, y la cristalería de la democracia capitalista ha quedado indemne.

Buena parte del Asia, Europa del este y el medio oriente están gobernados por ex comunistas, ex socialistas islámicos y en algún caso también ex terroristas. En el caso de China y Vietnam los comunistas siguen gobernando, con las líneas y los resultados que se conoce. En el Perú en cambio hay quienes vienen reclamando una suerte de pureza de sangre ideológica, algo así como cristianos viejos de la democracia.

No hay ideología que garantice la eficiencia. Pero ya van a ser tres decenios en que izquierdista y buen administrador no se contradicen. Más bien para lo que los izquierdistas peruanos han demostrado ser algo flojos es la política electoral. Aun así, en estos años sus candidatos han ganado importantes regiones y numerosos municipios.

Alfonso Barrantes no era precisamente un tecnócrata, pero los equipos que llevó al municipio de Lima en 1983 cumplieron una buena tarea. Los izquierdistas que rodearon a Paniagua (la tradicional entente Acción Popular-izquierda) en diversos cargos algo compartieron del prestigio de esos ocho meses de transición.

Toledo acudió a las mismas canteras allí donde pudo, y hasta donde pudo. Todos esos izquierdistas o ex izquierdistas tuvieron gestiones de aceptable para arriba. Cuando un equipo de izquierda quedó al control efectivo del BCR hubo horrendas profecías, pero la marcha de la economía no padeció un solo hipo.

Seguramente hay contraejemplos, y atroces. Pero creo que el principio se sostiene. Entre otras cosas porque al ser invariablemente solo invitados en el gobierno central, los izquierdistas suelen ser sometidos a un proceso de selección más exigente. Pero digamos de una vez que no es lo que está sucediendo en algunos gobiernos regionales.

Con estos nombramientos el gobierno termina con dos años de ostracismo a la tecnocracia de izquierda en el país. La idea quizás era no antagonizar al fujimorismo, a la extrema derecha mediática, a la tecnocracia neoliberal y a las bases apristas, ambos con sentimientos de derecho a un espacio en el Estado bajo Alan García.

Sin embargo hay una parte importante de la izquierda sin el menor interés en colaborar con este gobierno (tampoco hay tanto sitio). Aun así, Ollanta Humala o los conductores del movimiento laboral han concedido tímidas treguas, que parecen más un asunto de buenos modales democráticos que fruto de una convicción.

Fuente: diario la República

Se han desactivado los comentarios a este artículo.

Artículo Previo:

Artículo Siguiente: