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Mujer tenías que ser. En el Día de la Mujer

· 10 marzo, 06:40 por Chino B.

Ayer se celebró el Día de la Mujer y como siempre no faltaron las actividades para llamar la atención sobre sus derechos y los espacios que todavía se les niegan. En el Perú muchas situaciones cotidianas, muchas conductas privadas y ciertas frases nos hablan de que somos un país sumamente machista. Ojo con la nota.

Por Raúl Mendoza
Fotos: Claudia Alva
Mujer tenías que ser
A casi nadie le parece extraño esa arraigada costumbre por la cual cualquier conductor que va por la ciudad se pone a la defensiva ante la proximidad de una mujer al volante. Todos lo hemos vivido alguna vez con un amigo que maneja o en un taxi. De pronto al hombre le parece que ella va muy lento si él está detrás, o que ella le está cerrando el paso si es que viene desde atrás y lo quiere adelantar. Y entonces surge el grito, espontáneo y con aire de verdad absoluta: “Mujer tenías que ser, carajo”. La frase, injusta y prejuiciosa, ya es un clásico del vocabulario machista. Y esa es apenas una de las tantas situaciones que las mujeres deben vivir en un país donde el fenómeno se ve con tanta naturalidad que muchos podrían decir “somos machistas y qué”, con prepotencia y sin rubores. En el Perú, el machismo agrede, abusa e incluso mata. Ese es el último nivel, el más dramático, de un problema que muchas veces empieza a gestarse en la propia familia y luego se extiende a otros espacios.

Los rostros del machismo. Tiene cara de hombre y de mujer. Entre los hombres la idea más extendida es que una mujer debe hacerse cargo de la casa, mientras él sale a trabajar para cubrir los gastos. Pero esa es historia conocida. Lo llamativo es que muchas mujeres refuercen ideas machistas con sus actitudes durante la crianza: evitar que sus hijos varones entren en la cocina, encargarles a las mujeres las tareas de la casa o pedirles a ellas atender al hermano. La clásica situación de servirles la presa más grande a los varones también es una costumbre que las amas de casa no acaban de desterrar. La psicóloga Nelly Chong explica: “Desafortunadamente estas ideas no están arraigadas sólo en las amas de casa, sino también en las mujeres que trabajan y que al regresar del trabajo llegan a atender al marido. Eso les inculca la idea a sus hijos de la mujer subordinada a pesar de que aporta igual que el esposo”. Ella señala que hoy más mujeres empiezan a trabajar y comparten gastos con el esposo, pero no ve que los hombres se acerquen al mundo doméstico con la misma rapidez. No obstante, hay un punto importante aquí: si todavía se deja en las mujeres la crianza de los hijos, ellas tienen en sus manos el cambio de mentalidad de esos futuros adultos.
Mujer tenías que ser
Espacios. Para muchos hombres el lugar de la mujer es la cocina. Y no las soportan manejando.

Machismo puro y duro. Una mujer joven o adulta no puede ir con ropa sugerente por la calle sin peligro de exponerse no sólo a piropos encendidos sino a frases recontra malcriadas. Y hasta a algún faltoso que quiera propasarse. “A muchos les puede parecer una situación natural, que ocurre esporádicamente y no hay que molestarse por ello. Pero no, es una situación que atenta contra la libertad de las mujeres. Que te miren descaradamente y te digan groserías es indignante, porque todos merecemos respeto. ¿Y hay una regulación para esto? No”, señala la historiadora María Emma Mannarelli. Para la ONG Manuela Ramos “estos actos no son reconocidos como una forma de violencia, pero lo son”. También llama la atención sobre otro prejuicio similar: “Las mujeres que usan ropas cortas o ceñidas están ‘provocando’ una agresión sexual de los hombres”. Eso se les ha escuchado hasta a los policías cuando una mujer hace una denuncia. Y esto nos lleva a otro problema, la dificultad de muchas mujeres para hacer valer su palabra. “En nuestra sociedad hay un descrédito de la palabra femenina cuando está vinculada a la denuncia de un acoso o una agresión física o sexual. Siempre está la duda sobre si ella no dio pie para ello”, señala Mannarelli. ¿Hay razones para ser agredido o ultrajado?

Machismo laboral. En el trabajo uno de los problemas que tienen las mujeres para ocupar puestos de mando es que muchas veces los subordinados hombres las rechazan. Esto se da sobre todo en ocupaciones que requieren esfuerzo físico, pues consideran que ellas no entienden de eso. Otro problema recurrente para las mujeres es que ellas se embarazan y pueden necesitar licencias en algún momento. Y muchos empleadores lo piensan tres veces antes de contratar una profesional mujer. Otros problemas que enfrentan las mujeres en el trabajo: el acoso sexual y a veces menores posibilidades que sus pares hombres para ascender profesionalmente. Un caso muy comentado también es la labor que cumplen las policías femeninas y el alto índice de agresiones que sufren. Se debería a dos razones: 1) Los conductores que son intervenidos no aceptan la autoridad de una mujer sobre ellos, y 2) La frustración que les produce la imposibilidad de ‘coimearlas’, ya sea porque ellas no lo permiten o ellos no se atreven.
Mujer tenías que ser
Los prejuicios machistas están en todo lado. La ONG Manuela Ramos hace hincapié en algunos temas que tienen que ver con la sexualidad: una mujer que hace uso de su libertad sexual no es una “jugadora” y una mujer que no tiene hijos no es una persona frustrada. “Ante el incremento de los niveles de educación de las mujeres, la maternidad representa una opción y la sociedad tiene que reconocer el derecho a que las mujeres decidan libremente la maternidad”. Y a todo esto sigue la violencia psicológica, la violencia física y el homicidio, cuando ya hay una relación. Líneas arriba decíamos que el machismo agrede y a veces hasta causa la muerte, cuando el hombre se siente dueño de su pareja, como si ella fuera un objeto. Parando desde un inicio el machismo cotidiano y tratando de cambiar prejuicios podemos evitar que se llegue tan lejos.

SOLO PARA HOMBRES

Más allá del emblemático “Mujer tenías que ser…”, son muchas las frases que hablan de las mujeres en términos peyorativos. Cuando un hombre es lento o no se desempeña en algo de la mejor manera es usual que los amigos le digan “eres una madre”. También entre los que tienen pareja y están sometidos a las exigencias de una relación es usual la frase “mujer que no jode es hombre’. Y yendo más lejos, cuando una joven ya empieza a salir con alguien, no es extraño que los palomillas le endilguen un “ya come con su mano”. Y así hay un montón de frases maledicentes que se pronuncian con desparpajo.
Fuente: La Repùblica

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