Contenido Navegación Busqueda

Josè Carlos Mariategui y el 1° de Mayo dìa del Trabajador.

· 2 mayo, 02:57 por Chino B.

por Olmedo Auris Melgar.
Mientras la humanidad exista, el 1° de mayo no pasará inadvertido. Tanto en el sistema capitalista, basado en la explotación del hombre por el hombre, como en el sistema socialista, que es el sistema del futuro, por encima de las dificultades de estos tiempos.
El 1° de mayo, como decía José Carlos Mariátegui, son aceptadas y acatadas las palabras del viejo y siempre joven Marx: “Proletarios del mundo, uníos”. Es el Día del Proletariado Internacional.

Pero, además, la fecha es propicia para valorar al más grande pensador y líder de los trabajadores peruanos, al Amauta José Carlos Mariátegui.
Entre las grandes enseñanzas del Amauta sobresale aquella que sostiene que el sindicalismo de clase no tiene otra exigencia que el reconocimiento de la unidad de clase. A partir de esta necesidad, se entiende que la unidad sindical no anula la filiación política ni ideológica de quienes integran el frente único. “Somos muy pocos para dividirnos”, advirtió en su tiempo. Hoy seguimos siendo pocos. En particular, porque este último modelo capitalista, neoliberal, ha recesado el aparato productivo, y, además, porque el derecho a la sindicalización fue casi suprimido por la dictadura corrupta de la pasada década. Y también porque se ha debilitado la conciencia de clase de los trabajadores.

Justamente, otro aspecto que valoramos de Mariátegui se refiere al rol histórico de los trabajadores. Él nos aleccionó: “Un trabajador sin más ideal que las 8 horas de trabajo, jamás será capaz de una empresa histórica”. Con esto, lo que nos dice nuestro Amauta es lo trascendental que es para los trabajadores el elevarnos a la categoría de hombres de nuestro tiempo, capaces de asumir los elevados ideales de lucha por un país mejor, por un mundo mejor, pues, como sabemos, el sindicato es una herramienta importante pero no suficiente para transformar las injustas estructuras de una sociedad caduca que requiere ser transformada.

Sabemos que, como consecuencia del modelo neoliberal y de la política de la dictadura fujimorista, a los trabajadotes peruanos se les conculcaron sus derechos, se produjo fragmentación, dispersión y atomización social. Fueron años de debilidad, de reflujo en el movimiento sindical. Pero también fue consecuencia del sectarismo de las organizaciones políticas que actúan en los gremios.

En los últimos años no se ha forjado un vasto movimiento sindical, no se han generado cuadros que permitan renovar liderazgos. Lo que estaba a la orden del día en esas condiciones era resistir, y haciéndolo, sobreviviendo ya era bastante. Hoy eso ya no es suficiente. Los trabajadores tenemos la gran responsabilidad de pasar del estado de reflujo al estado de lucha por nuestras reivindicaciones y también por los intereses del país. Los tiempos de la sola lucha sindical han terminado para siempre.

En la lucha contra la dictadura han surgido nuevas formas de organización social, estas no están conformadas exclusivamente por trabajadores sino también por organizaciones profesionales, culturales, de comerciantes, trabajadores por cuenta propia, productores, cocaleros, campesinos, etc, que destacan entre sus banderas la lucha democrática y anticentralista. Estas organizaciones son los Frentes de Defensa.

La CGTP tiene que encontrar no solo canales de diálogo sino de coordinación y de unidad de acción con estos frentes de defensa. La unidad, igual que ayer, sigue siendo la exigencia y garantía para salir del reflujo y formular una Plataforma de Lucha Única, que nos permita un Plan de Acción, que haga posible el logro de reivindicaciones concretas, y que vaya sentando las bases de condiciones que nos permitan formular una propuesta nueva para el desarrollo del país.

Hoy, nuestras responsabilidades son mayores que las de ayer. No se trata solo de lucha reivindicativa, se trata de asumir la lucha política, pues 185 años de vida republicana, dirigida por las clases apátridas que profundizaron la dependencia, obliga a los trabajadores y al pueblo a enormes retos. Los trabajadores clasistas estamos en la obligación de asumirlos.

Hoy están a la orden del día la lucha por REFÉRENDUM para el TLC, por una nueva Ley del Trabajo, por la derogatoria del inhumano DL 728 Art. 34 que consagra el despido arbitrario, por la libre desafiliación de las AFP, contra la privatización y concesión del agua, de los puertos, por empleo productivo, digno y decente; por la revisión de los contratos de estabilidad jurídica, por reforma tributaria integral, por educación y salud públicas, gratuitas y de calidad; por una verdadera descentralización del país.
Nota publicada en la pàgina: http://larepublica.com.pe el 30/04/06

Se han desactivado los comentarios a este artículo.

Artículo Previo:

Artículo Siguiente: