Contenido Navegación Busqueda

Padre Gustavo Gutiérrez recibe premio por defender derechos humanos

· 21 marzo, 10:32 por Chino B.

(EFE) El sacerdote católico Gustavo Gutiérrez, uno de los padres de la Teología de la Liberación, recibió la Medalla “Defensoría del Pueblo” en reconocimiento a su trayectoria comprometida con la promoción y la defensa de los derechos humanos en el Perú.

Al recibir el galardón, el teólogo peruano, de 78 años, advirtió que “la pobreza es el problema más grande que acecha al país y que es el caldo de cultivo de otras violencias”.

“No hemos sabido valorar la heterogeneidad de la sociedad peruana ni acabar las brechas que nos separan, porque existe un instinto suicida de ciertos sectores sociales que teniendo la posibilidad de ayudar a la construcción de una sociedad más justa, no lo han hecho”, aseguró Gutiérrez.

Para el sacerdote, ganador del premio Príncipe de Asturias de 2003, la pobreza “es una realidad compleja que no se limita al aspecto económico, porque las personas que la padecen no tienen ningún peso” en la sociedad y sufren de “insignificancia social”.

Gutiérrez solicitó al gobierno peruano actuar con “transparencia” porque, a su juicio, los pobladores tienen el “derecho social” de saber “porqué, quiénes y dónde se toman las decisiones”.

El religioso, uno de los fundadores de la Teología de la Liberación, alertó de la “senderización mental” (aludiendo a la banda terrorista Sendero Luminoso) de algunos sectores en la sociedad peruana que, según indicó, “defienden la violencia como la solución a los problemas sociales”.

Agradeció el reconocimiento que le entregó la defensora del pueblo, Beatriz Merino, y señaló que “es una exigencia para seguir luchando en defensa de los más pobres, porque es una urgencia humana”.

Defensor de los pobres y crítico de la indiferencia que suscitan el racismo y la marginación, Gutiérrez es conocido y admirado en Perú, pero también en distintos puntos del planeta, desde América Latina hasta Europa, África y Asia.

Lector empedernido y estudioso autodidacta, el sacerdote cursó cuatro años de medicina en la universidad de San Marcos, llevó letras en la Universidad Católica, se graduó en Filosofía y Psicología en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) y en Teología en la Universidad Católica de Lyon (Francia), así como en la Gregoriana de Roma y en el Instituto Católico de París.

Posee 23 doctorados “honoris causa” y es profesor honorario de cinco universidades peruanas, además de conferencista y catedrático principal en Notre Dame (EEUU) y en la Universidad Católica de Lima.

Entre su prolífica actividad literaria destacan sus obras “Hacia una teología de la Liberación” (Bogotá, 1971) y “Teología de la Liberación”, del mismo año, que cuentan hoy con traducciones a 12 idiomas.

La medalla “Defensoría del Pueblo” es entregada anualmente a personalidades comprometidas con la defensa de los derechos humanos.

En esta ocasión, fue otorgada de forma conjunta al padre Gustavo Gutiérrez y a la Hermana María Estrella del Carmen Valcárcel, conocida como la Madre Covandonga, quien recibirá la distinción este jueves en Ayacucho. 20 marzo 2007.


Padre Gutiérrez: Crecimiento económico debe beneficiar primero a los más necesitados
miércoles, 21 de marzo , 2007
(RPP) El padre Gustavo Gutiérrez, distinguido con la medalla de la Defensoría del Pueblo por su ayuda comunitaria, afirmó que el país entero el sanaría si es que el crecimiento económico, no como goteo o chorreo, se concentra en favorecer a que los más necesitados vivan con dignidad humana.

Al comentar el progreso económico de nuestro país, sostuvo que este no llega a los más necesitados debido a un problema de mecanismos y de mentalidad, de darse cuenta de la urgencia de la situación en la que vivimos en el país.

“Indudablemente el sentido que eso puede tener en un país, que tiene una gran parte de su población en una condición inhumana, es que ese crecimiento económico vaya en primer lugar, no como gotas o chorreo, a esas personas”, acotó.

Indicó que hay esfuerzos, compromisos y perspectivas interesantes en la lucha contra la pobreza, pero estos resultan insuficientes ante la gravedad del problema, cuya solución requiere de una actitud global.

“La pobreza es un fenómeno que afecta a las personas, reduciendo a su condición humana a un mínimo, y afecta en su manera de pensar y ver las cosas”, precisó.

Sostuvo que durante mucho tiempo, la humanidad consideró a la pobreza como una fatalidad, esto ha cambiado como análisis de la sociedad pero lamentablemente no llega a todo el mundo pues la difusión de esto punto de vista es lento.

Explicó que la pobreza tiene causas humanas, estructuras y categorías mentales, además afirmó que un cambio de mentalidad y cultura son procesos que toman tiempo por lo cual debe empezarse de inmediato.

“Las personas son libres, van adoptando posiciones, aclarando cosas y a veces van enredándose. Son muchos los procesos de orden social y político que comenzaron desde una perspectiva de dignidad humana y de justicia pero al llegar al poder se marearon y confundieron papeles”, sentenció.

Se han desactivado los comentarios a este artículo.

Artículo Previo:

Artículo Siguiente: